En marzo de 1995 entró en vigor el Tratado de Schengen, y nació una nueva Europa con la eliminación de las fronteras europeas, permitiendo la libre circulación de personas y mercancías. Precisamente cuando se conmemoran 25 años de aquel hecho histórico, vemos cómo la terrible expansión de la pandemia del COVID19 obligó a los diferentes Estados de la Unión Europea a tomar una decisión sin precedentes: reconstruir las antiguas fronteras que durante siglos dividieron a sus pueblos.
La situación excepcional en la que nos encontramos pone de manifiesto la importancia y la interrelación de los territorios transfronterizos, como es el caso del Río Miño, el paso fronterizo más poblado entre España y Portugal y el más transitado de la Península Ibérica, así como las enormes consecuencias que supone para estos enclaves la recuperación de las viejas fronteras.
El AECT Río Miño destaca la relevancia de los territorios transfronterizos ante la situación desencadenada por la pandemia del COVID-19 y se compromete a fortalecer la cooperación en el territorio del Río Miño.
Además del confinamiento que vive toda la población, tanto gallega como portuguesa, el territorio transfronterizo del Río Miño está sufriendo un doble impacto. Cerrar las fronteras es una decisión tomada desde los gobiernos centrales de cada Estado, muchas veces ignorando la realidad y la vida cotidiana de los territorios transfronterizos, donde la vida se desarrolla en común entre una orilla y otra del río, en particular las restricciones impuestas a los trabajadores transfronterizos. Sin embargo, en el contexto actual, esta decisión se revela necesaria y oportuna en favor de la seguridad y la salud pública de la población.
Este es un momento para la solidaridad y la cooperación entre Estados, pero también para la responsabilidad ciudadana. Es necesario que, por el bien de todos, permanezcamos en nuestras casas hasta que el peligro de contagio haya pasado. Hoy, más que nunca, Galicia y Portugal están unidos de corazón para afrontar la adversidad.
Desde el AECT Rio Minho continuaremos trabajando para mejorar la calidad de vida de las personas que viven en el territorio transfronterizo y luchando por una Europa de los pueblos, sin fronteras, unida y fuerte, donde las políticas de cooperación, salud y bienestar sean siempre una prioridad.